La autonomía en los más pequeños


En contra de lo que se suele pensar, la autonomía no se debe fomentar cuando los niños llegan a la mayoría de edad. Es una tarea que debe comenzar desde la primera etapa de la vida y que se deberá ser reforzada y fortalecida a medida que los niños vayan creciendo y adquiriendo más responsabilidades.


Hay que tener en cuenta que la autonomía no es una meta, sino un proceso, donde al mismo tiempo podemos trabajar la independencia, la responsabilidad, la autoestima, la seguridad y la frustración. Por lo tanto, cuando fomentamos la autonomía, estamos trabajando además el grado de maduración de los niños para enfrentarse a los problemas diarios que se puedan ir encontrando en el camino. Es importante que los niños realicen por sí mismos todas las actividades que les permita su edad y no conlleven peligro para ellos.


Hay que fomentar la autonomía en los distintos aspectos del entorno de los niños:


- Hábitos de higiene: Es imprescindible actuar como modelo para que el niño vea como el adulto lo hace y que mediante la imitación puedan ir aprendiendo. Podemos mostrarles las tareas a realizar de forma gradual para que puedan lavarse solos: por ejemplo, empezar pidiendo que se laven las manos y la cara, luego los dientes y más adelante que se enjabonen en la ducha.


- Hábitos de alimentación: Es importante que se sientan independientes a la hora de comer y que sepan utilizar los cubiertos, así como que sepan respetar las normas a la hora de la comida. Hay que respetar su tiempo, es necesario permitirles comer solos aunque tarden más tiempo y se ensucien.


- Vestirse: Aunque todavía no entiendan las normas de combinación de colores, debemos dejarles experimentar con sus conjuntos y vestidos. Podemos enseñarles a vestirse solos de forma gradual. Una buena idea es empezar pidiéndoles que se quiten piezas de ropa sencillas, como pueden ser las zapatillas y las guarden en su sitio, o que se pongan el pantalón, e ir graduando las tareas hasta que consigan hacerlo por sí mismos.


- Relaciones sociales: Las interacciones con los otros, ya sean niños o adultos, les ayudará en el aprendizaje de habilidades sociales. Pueden hacerlo realizando actividades como saludar a los conocidos, pedir las cosas por favor, pedir perdón o aceptar su turno de juego.


- El juego: Tenemos que dejar que ellos dirijan el juego, que se sientan independientes para poder elegir a qué jugar y cómo hacerlo. Fomentar el juego libre, en un espacio cómodo donde podamos jugar con sus normas. No pasa nada si se aburren, pues del aburrimiento aprenderán a manejar la frustración. Al terminar, deben ser capaces de recoger lo que han utilizado. Necesitaremos tener cestos o cajas donde ellos puedan guardar sus juguetes sin la necesidad de que un adulto les ayude.


- Fomento del aprendizaje: Alentar a los pequeños a leer es una buena herramienta para el aprendizaje, además es muy sencillo porque sólo tenemos que leerles para que se animen a hacerlo, ya que aprenden que dentro de los libros pueden encontrar miles de aventuras que les encantan. Es recomendable tener una estantería o cesto a la que ellos puedan acceder con facilidad y puedan escoger los libros que más les llamen la atención.


¿Qué podemos hacer los adultos para que se lleven a cabo estas pautas?


1. Demandarles actividades de acuerdo a la edad. Si intentamos avanzar antes de lo conveniente, solo conseguiremos que los niños se aburran.

2. Poner pequeñas metas y objetivos.

3. Explicarles qué tienen que hacer y cómo hacerlo.

4. Darles las herramientas necesarias para superar los obstáculos.

5. Practicar las pautas con ellos.

6. Supervisar que lo están haciendo adecuadamente, permitiéndoles siempre explorar su entorno.

7. Reforzar lo que están haciendo.

8. Proyectar seguridad estableciendo límites. Si conocen los límites previamente establecidos, se sentirán seguros en sus actuaciones.

9. Dejarles a tomar algunas decisiones también les ayudará a formar su personalidad.


Entonces, ¿cómo puedo saber si mi hijo es autónomo?

Un niño autónomo será capaz de llevar a cabo las actividades y tareas propias de los niños de su edad de una forma independiente y adquiriendo las responsabilidades adecuadas.

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