La importancia del lenguaje positivo



Las palabras son tremendamente poderosas, más de lo que probablemente imaginemos. La manera de expresarnos y las palabras que utilizamos, determinarán nuestras emociones y actitudes, y las de los que nos rodean, ya que tienen una carga emocional importante.

Las palabras influyen en nuestro cerebro y determinan nuestros pensamientos, por tanto tienen un gran peso en la actitud que tenemos ante la vida y llegan a tener repercusión en nuestra salud y bienestar.Pensemos en el siguiente ejemplo: llega un amigo y nos dice que ha sacado un 7 en un examen. Te planteamos dos opciones, responderle “No está mal”, o expresarle “Has hecho un buen trabajo”. ¿Crees que la reacción y la actitud que se generará será la misma? Aunque probablemente quieras expresar lo mismo, lo que provocará en la otra persona es totalmente diferente. Elegir unas palabras u otras determinará un tipo distinto de comportamiento en las personas con las que nos relacionamos.Una gran mayoría de las personas tiende a utilizar un lenguaje negativo y la utilización del no. Seguramente muchos de vosotros utilicéis este tipo de expresiones o parecidas: “No grites” en vez de “habla más bajo” o “No tires cosas al suelo” en vez de “recoge los juguetes”. Somos propenso a utilizar un lenguaje que daña y que puede resultar ofensivo, el cual es muy peligroso, ya que genera un gran malestar en el otro provocando daños en las relaciones sociales.El lenguaje positivo genera emociones positivas, facilita la comunicación y las relaciones sociales mientras que las negativas provocan emociones negativas (ira, asco, miedo…) y reacciones no deseadas. Si creamos un hábito y utilizamos de forma diaria palabras positivas haremos que se produzca un efecto positivo y generaremos bienestar y salud.“El jardín de Junio”, en una investigación, demostró el efecto que producen las palabras en el cerebro. Observaron que las palabras positivas como maravilloso, feliz, alegre… producían una activación cerebral muy alta frente a las negativas y neutras. La persona llega a ser más rápida y a estar más atenta ante este tipo de palabras. Cómo ellos mismo dicen este lenguaje te hace más inteligente ya que te orienta hacia el futuro, a la toma de decisiones, a la resolución de problemas…Puede parecer algo sin importancia pero realmente tiene más repercusión de la que creemos. Escoger bien nuestras palabras nos ayuda a enfrentarnos a los problemas, a los miedos, a lo desconocido y a motivarnos. Está demostrado que podemos entrenar nuestro lenguaje y convertirlo en positivo, para poder cambiar nuestra mente y forma de encarar y enfrentarnos a la vida. Lo principal para iniciar el cambio es ser conscientes del lenguaje que utilizamos y después empezar el entrenamiento para conseguir un hábito a largo plazo que nos cambiará la forma de abordar la vida.
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